Purgatorio purgado

Voy en tren,
lo triste no es eso,
lo verdaderamente triste
es que siga escribiendo
poemas sobre ir en trenes:
puede que mi cerebro
no de para más,
que mi vida solo sea
el tiempo transcurrido
entre estación y estación;
puede que todo lo demás
sea una farsa,
una ruin patraña
de lo que creo que es mi existencia;
o puede que todos los que estamos
aquí encerrados
no estemos haciendo
más que intentar limpiar
nuestras almas
en este purgatorio sobre vías;
de ser así
mi existencia se reduciría
a un puñado de pecados
esperando
ser perdonados;
sin cuerpo,
sin forma,
tan solo la mezquina supuración
de los malos actos
cometidos
junto con un puñado
de personas
que esperan ser quemadas
en el infierno
de esa idea preconcebida
que llaman vida.
Y en la siguiente estación
otro puñado
de almas condenadas
suben al abrirse las puertas.